Opinión
Participación ciudadana

Relaciones de las organizaciones de la sociedad civil con los Organismos Públicos de Derechos Humanos, el caso del Distrito Federal.

Lizbeth Jesika Cruz Martínez

El pasado 30 de agosto de 2006 se llevó a cabo el Foro Balance y prospectiva sobre la Relación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) y las organizaciones de la sociedad civil (OSC).

Dicho Foro fue el resultado de un proceso de evaluación de la gestión de la CDHDF, realizado  mediante el envío de una consulta en la que participaron cerca de 60 OSC de la Ciudad de México.

La evaluación de la CDHDF se realizó en base a cinco ejes rectores que toma en cuenta la presente gestión del Organismo Público de Derechos Humanos (OPDH) capitalino, a saber: autonomía, ciudadanización, profesionalización,  integralidad de los derechos humanos e incorporación de estándares internacionales.

La consulta arrojó resultados importantes, que en un primer análisis reflejan un desconocimiento por parte de las OSC de las funciones y actividades de la Comisión, principalmente con las funciones del Consejo, la integralidad de los derechos humanos y la incorporación de los estándares internacionales.

En este sentido, las OSC participantes señalaron la necesidad de reestructurar las estrategias de difusión y acción por parte de la CDHDF, para un mayor acercamiento con la sociedad civil organizada, no sólo con las participantes en el foro, sino con muchas otras que no asistieron al evento, e incluso con organizaciones barriales de trabajo comunitario. Sin duda, las campañas de difusión y promoción deben fortalecerse en el ámbito de la transversalidad de los derechos humanos, con el fin de contribuir al desarrollo de  una cultura en esta materia. No se trata sólo de realizar propaganda, sino acercarse y conocer las necesidades de las personas y en función de esto ampliar y desarrollar herramientas.
Otra arista que salta a la vista es la necesidad de hablar y entender un  lenguaje común, pues hubo un amplio sector que calificó la redacción de la consulta de difícil comprensión.

En este sentido, la CDHDF debe ser más sensible para desarrollar su capacidad de conocimiento y entendimiento de las múltiples realidades que se viven en el Distrito Federal. Así podría debilitar la careta asistencialista que la sociedad le ha puesto y comenzar a construir  su ciudadanización.

Apertura, información, transparencia, ciudadanización, autonomía, profesionalización, integralidad, estándares internacionales, entre otros, se presentan como retos para la CDHDF, retos que tiene que compartir – no delegar –  con las OSC. Sin duda, mucho trabajo para la prospectiva, pero también para el quehacer cotidiano. 

Finalmente, no se trata de negar los avances que ha tenido la Comisión, más aún si la comparamos con otros OPDH. Sin embargo, es una larga lucha que debe tener como prioridad el conocimiento de esta gran urbe  y el compromiso de transformar.

 

 

 

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